Carmen OrtegaVIEW PROFILE →
El auge del lujo de segunda mano: por qué lo usado se ha convertido en el nuevo lujo
Mientras el lujo tradicional se enfría, la reventa de bolsos, relojes y prendas de alta gama se dispara hacia los sesenta mil millones de dólares. Las claves de un mercado que redibuja el sector.
Durante décadas, comprar algo de segunda mano cargaba con un cierto estigma, con la idea de conformarse con aquello que otra persona ya había desechado, pero en el exclusivo mundo del lujo esa percepción se ha invertido por completo, hasta el punto de que lo usado se ha convertido en una nueva y sofisticada forma de exclusividad.
El mercado de la reventa de lujo, es decir, la compraventa de bolsos, relojes, joyas y prendas de alta gama que ya han sido usados, atraviesa un momento de expansión prácticamente imparable que está redibujando por completo las reglas tradicionales de todo el sector.
Un mercado que no deja de crecer
Las cifras hablan por sí solas, ya que se estima que este mercado pasará de unos treinta y siete mil novecientos millones de dólares en 2025 a alrededor de cuarenta y un mil seiscientos millones en 2026, con un ritmo de crecimiento anual que ronda el diez por ciento.
La proyección a medio plazo resulta aún más elocuente, pues se calcula que el sector podría alcanzar cómodamente los sesenta mil millones de dólares hacia el año 2030, manteniendo ese vigoroso ritmo de expansión de manera sostenida a lo largo de toda la década.
El contraste con el lujo tradicional resulta especialmente revelador, porque mientras las grandes casas atraviesan una fase evidente de prudencia y desaceleración en sus ventas, el mercado de la reventa avanza con una energía que despierta la sana envidia de buena parte del sector.
Por qué triunfa lo usado

Detrás de este fenómeno se esconden varias razones que se refuerzan entre sí, empezando por el deseo de acceder al lujo a un precio mucho más asequible, algo que resulta enormemente atractivo para una generación joven que valora las grandes marcas pero cuida con mimo su bolsillo.
A ese poderoso factor económico se suma una conciencia cada vez mayor sobre la sostenibilidad, ya que comprar una prenda o un bolso que ya existe evita tener que fabricar uno nuevo, alineándose así con la idea de una moda mucho más circular y respetuosa con el planeta.
Existe además un componente casi de caza del tesoro, pues muchas piezas realmente codiciadas ya no se fabrican o resultan imposibles de encontrar en tienda, de modo que el mercado de segunda mano se convierte en la única puerta de acceso a auténticas rarezas y ediciones irrepetibles.
Confianza, tecnología y futuro
El gran reto de este negocio siempre ha sido la confianza, y por eso plataformas como Vestiaire Collective, que concentra cerca del diecisiete por ciento de todo el mercado, han hecho de la autenticación rigurosa de cada artículo su principal seña de identidad frente a las falsificaciones.
La tecnología promete llevar esa confianza todavía más lejos, con la inteligencia artificial aplicada a verificar la autenticidad de cada pieza y con nuevas experiencias de compra en realidad aumentada que buscan reproducir la magia de la boutique dentro del mundo digital.
Quizá lo más significativo de todo sea que las propias grandes marcas, que durante años miraron con recelo la reventa, empiezan ahora a colaborar abiertamente con estas plataformas, una señal inequívoca de que el lujo de segunda mano ha dejado de ser una moda pasajera para convertirse en parte del futuro.






