Carmen OrtegaVIEW PROFILE →
España, potencia de la moda: cómo Zara, Mango y Loewe dominan 2026
Zara sigue siendo la número uno del mundo, Mango crece a doble dígito y Loewe ondea la bandera del lujo. Una mirada serena a por qué la moda española manda en 2026.
Como española que vive pendiente de la moda, hay una realidad que a veces damos por sentada: nuestro país es una auténtica potencia mundial en este terreno. Los datos de 2026 me lo recuerdan con fuerza. Seis marcas españolas de ropa han aumentado su valor conjunto un 11 por ciento y suman ya alrededor del 35 por ciento del valor total de nuestras grandes marcas. No es casualidad, es una industria madura.
Zara, la reina indiscutible
En el centro de todo sigue estando Zara. La firma de Inditex se mantiene como líder indiscutible de la moda global y conserva el primer puesto que ocupa desde que se creó la clasificación en 2017. Su valor de marca ha crecido un 12 por ciento, hasta los 38.000 millones de dólares. Cuesta imaginar la moda contemporánea sin entender el fenómeno que nació en Galicia y conquistó el planeta.
Mango pisa fuerte
Lo que más me entusiasma este año es el empuje de Mango. Su valor de marca ha subido un 15 por ciento, hasta los 2.100 millones de dólares, lo que la convierte en la segunda marca que más crece en la categoría y en la única del top que no pertenece al grupo Inditex. España sigue siendo su mercado principal, con 818 millones de euros, mientras Europa gana peso con nuevas aperturas en Alemania y el Reino Unido.
Loewe y la bandera del lujo
No todo es gran distribución. Loewe representa el otro extremo, el del lujo, y es la única firma española de alta gama presente en la clasificación. Para mí, su papel es tan valioso como el de los gigantes: demuestra que España no solo sabe vestir al mundo entero de forma accesible, sino también competir en la cúspide del prestigio, con artesanía y una identidad propia muy reconocible.
Del volumen al valor
Detrás de las cifras percibo un cambio de mentalidad. Zara está girando del volumen al valor, cerrando tiendas pequeñas para apostar por enormes flagships, algo ya visible en ciudades como Madrid. Al mismo tiempo, crece la demanda de ropa sostenible y de producción ética, y las marcas responden con estrategias omnicanal y una cadena de suministro más cuidada. Vender menos, pero mejor, empieza a ser el nuevo objetivo.
Por qué me llena de orgullo
Al final, lo que más valoro no es solo el tamaño de estas empresas, sino lo que dicen de nosotros. Que una marca gallega lidere el mundo, que otra catalana crezca sin parar y que una casa de lujo lleve nuestro nombre a las pasarelas más exigentes habla de talento, ambición y oficio. Si 2026 confirma algo, es que la moda española no vive de su pasado, sino que sigue escribiendo su futuro.






