Carmen OrtegaVIEW PROFILE →
El otoño del tacto: cómo el 'texturemaxxing' redefine el vestuario de invierno 2026
Más allá del color, la temporada otoño-invierno 2026 se juega en la textura: capas de contraste, pieles reinventadas y un regreso firme a la sastrería y la artesanía. Un repaso sereno.
Cada temporada tiene un protagonista silencioso, y este otoño-invierno 2026 no lo dicta tanto el color como el tacto. Si ya hablamos de la vuelta del negro y del reinado del morado, ahora las pasarelas insisten en algo más difícil de fotografiar y más fácil de sentir: la textura. Vale la pena mirar de cerca cómo los tejidos, y no solo los tonos, están marcando la conversación.
El auge del 'texturemaxxing'
El término que resume la temporada es texturemaxxing, esa idea de superponer materiales muy distintos para crear volumen y contraste. En las colecciones abundan las combinaciones atrevidas, como la piel sintética junto a la seda transparente, que enfrentan lo mullido con lo etéreo. Es un maximalismo táctil que invita a tocar la ropa antes incluso de mirarla, y que convierte cada prenda en una pequeña experiencia sensorial.
La piel vuelve, pero con matices
La piel regresa a las pasarelas, aunque de una forma mucho más contenida y refinada que en otras épocas. El foco se desplaza hacia el pelo corto, el pelo de becerro, los abrigos de aire vintage y los detalles más suaves de piel sintética y borreguito. Lejos del exceso llamativo, la propuesta busca calidez y sofisticación discreta, con acabados que envejecen bien y que apuestan por la sensación de lujo silencioso.
El regreso de la estructura
Junto a los tejidos mullidos convive un claro retorno a la estructura a través de la sastrería. Las casas insisten en el trabajo artesanal, en las hombreras marcadas y en el traje de falda como pieza de poder femenino. Es lo que muchos llaman soft power dressing, un equilibrio entre la firmeza del corte y la suavidad de las telas. La prenda deja de ser un simple envoltorio para volver a ser arquitectura sobre el cuerpo.
Los detalles que rematan el look
La temporada también recupera el gusto por la ocasión y por el gesto dramático. Vuelven las botas de declaración, altas y contundentes, capaces de transformar un conjunto sencillo en algo memorable. Regresa asimismo el vestir de fiesta, con un romanticismo moderno hecho de asimetrías y drapeados. Son detalles que, sumados a las texturas, completan una silueta pensada para verse y para sentirse.
Mi consejo
Como siempre, animo a leer las tendencias como una guía y no como una orden. No hace falta renovar el armario entero para sumarse a la fiebre de la textura: a veces basta con un abrigo de borreguito o un buen blazer estructurado para actualizar lo que ya tenemos. La moda más elegante sigue siendo la que se adapta a nuestra vida, y no al revés, por muy seductora que suene la pasarela.






